Ya hemos decidido que conocer a alguien implica diluirse,
morir de miedo sin saber suficiente
y obsesionarte con la persona que más te ignora.
Anhelar estar con alguien sin saber como conservarle contigo y cuidarlo,
que esté cerca,
pero lo suficientemente lejos como para desaparecer sin sentirnos del todo mal.
Tiene que existir una balanza
porque es imposible que permanezcamos todos así de rotos y asustados
fingiendo que estamos perfectamente solos,
pero sin dejar que nadie se acerque, a pesar de ser un trabajo individual.
Tiene que existir alguien que nos ayude a recomponernos,
que nos ayude a pegar nuestros pedazos rotos,
que nos caliente el alma...
como el sol calienta nuestra piel.
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