Empezaste el año con pasos por otro país en buena compañía,
con mucho cansancio y carcajadas,
con las preocupaciones fuera de la cabeza.
Ahora se acaba el año,
entre pasos por Barcelona piensas en tus dudas
porque has andado más sola que acompañada.
Quizá no quieres ver la realidad,
esas señales que te envuelven y que no entiendes
pues lo que empieza a ser normal en tu día a día
nunca lo ha sido para ti
y esos silencios tan normales para ti,
no vienen porque no tengas nada que decir,
sino porque tienes demasiado en que pensar, demasiadas ganas de zanjar la alegría
porque ni la conoces.
Lo siento.
Acaba otro año con esa dubitación,
entre risas, horas de cama y algo de paz.
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