Ese miedo que tenemos todos al abandono,
que nos paraliza y nos hace no involucrarnos,
a mi me da pánico.
Es una droga en el fondo,
ya que ha sido algo normal en mi vida.
Y sigues, sigues enzarzándote en estas relaciones
las cuales sabes que tienen un final inminente desde que empiezas,
te conviertes en un desastre y te diluyes,
pero sigues.
Sigues creyendo que eres capaz
intentando unir todos los pedacitos de ti misma,
pero la realidad es que ya aprendiste a convivir con ese corazón roto
que parece un sonajero
y que nadie tiene ganas de unir
ni tan solo tu misma.
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