Lugar de paso y corriendo,
siempre será mi sitio para parar,
esperar
y recordar lo bonitas que son las calles de Madrid
con esa ilusión de descubrirme en sus arterias.
Lugar de abrazos y amor de poco tiempo,
esos ojos negros y manos entrelazadas
que dan paz siendo efímero pero intenso.
Pero puestos a elegir,
ver la puesta de sol en el Templo de Debod
definitivamente será uno de mis momentos favoritos en esta ciudad
para pensarme
aunque estuviera junto a la persona incorrecta
siempre será mi sitio para parar.
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