Nunca imaginaste que esa tarde de verano con tu dolor de cabeza potente,
iba a llamar a la puerta una de esas conexiones tan potentes
que dicen que solo suceden una o dos veces en la vida.
Nunca imaginaste que, a pesar de negarte, te atrajo ese amor efímero de verano,
ese amor de dos días que aún sigue en algún rincón de tu cabeza, bonita,
ese movimiento compaginado,
esas carcajadas tan intensas,
ese cuidado que sale desde el amor,
ese interés que hizo que te levantarás a las 5.30 de la mañana para ver el amanecer...
Dicen que pocas veces conectas con personas de forma tan intensa,
pero nunca imaginaste que un beso podía mover así el mundo
bajo tus pies,
no pensaste que ese acto te dejaría esas ganas de querer una distancia más corta
y una opotunidad más larga.
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