Todo fue una mentira que no supo cómo continuar.
Tú, ilusa, con ese deseo dentro de ti
de que todo funcionara y siguiera su cauce,
sin más,
no lo quisiste ver.
A pesar de ese desespero y de esa rabia,
pese a que intuías ese engaño que no hacías por apreciar,
pese a todo...
ojalá hubiera funcionado.
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