A veces solo quiero ser mirada, no observada.
Que alguien se detenga en mí sin buscar entenderlo todo.
Que me escuche desde el alma, no desde la prisa.
Deseo sentir que merezco ese tipo de atención suave,
la que no juzga y corrige,
solo abraza lo que soy, incluso cuando no brillo.
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