Aún me queda mucho por aprender del amor,
a mi ritmo, a mi manera,
desde lo que soy y lo que estoy llegando a ser.
(Ojalá la vida te cruce en ese camino).
Tengo partes que duelen
y otras que brillan;
sigo ordenándolas para mí, sin prisa.
No busco que nadie me arregle,
solo a alguien que sepa acompañar
sin invadir el silencio.
No soy mi mejor versión,
pero camino hacia ella,
y me gustaría que quien llegue
pueda reconocerla sin pedirla, sin moldearla,
solo mirándola de frente.
Puedo vivir lo que venga por mi cuenta (lo sé),
pero no me niego a desear
que ciertas cosas —las bonitas, las que hacen latir distinto—
me encuentren contigo cerca.
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