Ella vive con la conciencia de que nada es eterno,
por eso ama deprisa y siente hondo.
Le cuesta decir adiós.
Piensa en lo que no se dice a tiempo,
en todo lo que podría quedarse pendiente
por si el tiempo no nos espera.
Quiere que la quieran ahora,
que no se guarden los gestos,
que las flores lleguen mientras el cuerpo aún responde
y el corazón late fuerte.
Porque sabe que la vida corre
y que el amor,
si no se entrega hoy,
a veces ya no encuentra cuándo.
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