El amor que quiero duele un poco,
porque pide coraje,
decir lo que duele, lo que asusta,
lo que quema.
Mostrar las grietas sin miedo,
que se construya en susurros incómodos,
en silencios que pesan y abrazos que sostienen.
Quiero miradas que se queden,
manos que aprenden a sostener,
y un corazón que late junto al mío,
en la verdad más desnuda y tierna
donde todo lo que somos
encuentra su lugar.
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