Soy difícil de explicar.
No porque no quiera,
ni porque sea confusa,
sino porque hay partes de mí
que solo se sienten
y no entran en moldes.
Soy lo que quedó sin decir,
lo que dolió pero enseñó,
lo que aprendió a amar en silencio
para no romperse.
Quien quiera entenderme
tendrá que leerme despacio,
con paciencia y memoria,
como se leen las historias
que no se olvidan.
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