Te costó un montón encontrarte.
Perderte fue fácil, casi automático.
Pero levantarte, mirarte de frente,
reconocerte sin máscaras,
eso sí dolió.
No te sueltes ahora.
No después de todo lo que rompiste
para volver a ser tú.
Cuídate
como quien ya sabe
lo que cuesta volver a casa.
No te dejes ir.
Porque esta versión de ti
no nació para desaparecer.
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