Me habita un silencio que no me deja en paz,
no es un vacío tranquilo,
es uno que aprieta,
que se me mete en el pecho
y me recuerda que algo falta, siempre.
no es un vacío tranquilo,
es uno que aprieta,
que se me mete en el pecho
y me recuerda que algo falta, siempre.
A veces consigo olvidarlo,
pero vuelve
y cuando lo hace, me rompe un poco más.
No sé sentir a medias.
Siento en extremos, en ráfagas, en golpes.
Y luego nada.
Siento en extremos, en ráfagas, en golpes.
Y luego nada.
Me apago.
Como si todo lo que soy
se consumiera demasiado rápido
y no quedara nada
para sostenerme después.
se consumiera demasiado rápido
y no quedara nada
para sostenerme después.
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