H

Quizá encontraste el valor para preguntar y para exponerte después de un par de copas de más

y yo no fuí capaz de estar a la altura,

supongo que por pensar que al día siguiente no recordarías nada,

pero entendí que sabes más de lo que cuentas.

La respuesta reside en la primera sonrisa que me dedicaste

con la que comprendí que estaba jodida, llegando cuando menos lo esperaba 

y pegándome una fuerte sacudida, desordenando mis pensamientos sin más.

Y ahora me gusta(s)

tu sonrisa en la que pienso que cabe el mundo entero,

tu mirada, no por tener bonitos los ojos, si no por como me miras,

tu risa junto con la mía porque me hace pensar en lo mucho que disfruto compartiendo esas carcajadas contigo,

tener conversaciones absurdas contigo, trascendentales y de las que muestran tu curiosidad,

como enciendes mi cuerpo y aceleras mi corazón,

hasta como te burlas de mi.

Me gustas porque no eres perfecto ni tenemos nada en común,

porque aunque no hay nada de peso siento que quiero saber más.

Quizá es poco, quizá es demasiado,

pero como citó Frida Khalo, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos, así sabrías. 

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