Hoy ella sintió un golpe en el pecho,
un vacío que nadie antes había tocado.
Nunca le habían regalado flores,
nunca en el amor que creía seguro,
y de pronto toda la ceguera
de quienes pasaron por su vida
se hizo visible.
Le dolió la ausencia,
la soledad que se disfrazaba de compañía,
pero también algo dulce la recorrió,
porque por primera vez alguien vio
lo que realmente la hacía latir.
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