Abrázame y no me sueltes
que no hay prisa ni final,
solo este instante donde existimos
unidos por el pecho.
Quédate en mi corazón,
donde los latidos se confunden,
donde tu calor es refugio
y tus susurros,
hogar.
Cada vez que necesitamos aprender algo, atraemos a las personas que nos van a dar esas respuestas.
Siempre he pensado que querer a alguien también es tener ganas de encontrarse incluso cuando todo parece alejarte. Que no se trata de no fal...
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