Nada me apaga más
que no sentirme mirada
de quienes arden en los míos.
Me desvivo, me deshago, me entrego,
y a veces me pregunto
por qué mi amor sostiene tanto
si el de otros apenas sostiene algo.
Estoy aprendiendo [a fuego lento]
que mi valor no se mide en lo que doy,
sino en lo que no permito perder de mí
por nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario