Me niego a ser un tal vez,
un quizá.
No quiero ser lo que alguien no se atreve a elegir.
No estoy hecha para ocupar espacios inciertos,
ni para ser sombra de posibilidad
o eco de lo que alguien no se atrevió a nombrar.
Prefiero estar sola,
con mis manos llenas de mí,
con mi corazón intacto
antes que un “quizá” que no me mira.
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