No es que quiera irme.
Es que ya no sé quedarme.
Donde todo gira igual
y mis manos buscar aguantar
lo que ya se escapa.
No me voy por falta de amor,
sino porque quedarse empieza a dolerme más
que abrir el pecho
y dejar que el viento se lo lleve.
Cada vez que necesitamos aprender algo, atraemos a las personas que nos van a dar esas respuestas.
Siempre he pensado que querer a alguien también es tener ganas de encontrarse incluso cuando todo parece alejarte. Que no se trata de no fal...
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