No quiero un amor que me ate.
Quiero uno que me mire a los ojos y me diga,
[podrías irte]
y que mi cuerpo sin presión ni vértigo,
responda que quiere quedarse.
Escoger cada día no es una hazaña romántica,
es un acto silencioso, casi invisible.
Es despertarme siendo yo, completa, intacta,
y decidir no huir.
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