La libertad dentro de una relación es poder respirar sin pedir permiso.
Es no encogerse para encajar,
no callarse para conservar,
no confundirse para no perder.
Amar así duele más.
Porque no hay garantías ni jaulas,
porque nadie se queda por miedo.
Pero también es más limpio, honesto,
más real.
Quiero que me elijan sabiendo que no me necesitan,
sabiendo que podrían irse...
y aun así deciden quedarse.
Y ahí, justo ahí,
cuando dos personas libres deciden quedarse,
el amor deja de ser refugio
y se convierte en hogar.
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