Ten cuidado con los que dominan las palabras,
No alzan la voz,
callados e invisibles,
y aun así te desarman.
Te atraviesan con palabras,
te rozan sin tocar,
y cuando lo notas,
ya estás dentro de lo que dijeron.
Saben donde duele
y cómo enamorarte
sin dejar huellas visibles.
Vigila.
O no.
A veces entregarse así
es la única verdad,
como caer en un suspiro que no se olvida jamás.
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