No tienes miedo a empezar de nuevo,
tienes miedo a reconocer el mismo incendio,
a volver a entregar el pecho abierto,
a creer en una boca tibia
que sabe exactamente cómo prometer paz.
No temes al inicio,
temes al final que ya conoces de memoria,
a esa forma precisa en que el amor
sabe dónde tocar para romperte.
Empiezas otra vez porque sabes hacerlo,
porque eres valiente incluso cuando estás cansada,
pero el miedo vive en la sospecha
de que lo nuevo lleve la misma herida disfrazada.
Aun así caminas.
Con cicatrices, sí, pero despierta.
Porque amar, incluso después del golpe,
sigue siendo tu manera más honesta de existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario