Creo que los gatos llevan mi alma
escondida en los ojos que brillan de luna,
porque caminan el mundo como si fuera un sueño
que solo los valientes se atreven a habitar.
Yo también me muevo entre sombras,
entre silencios,
amo sin ruidos, pero cuando amo,
se me incendia el pecho y no sé regresar.
Ellos conocen el arte de irse y quedarse,
de rozar el abismo sin miedo a caer,
igual que mi corazón, que juega a perderse
solo para sentir que vuelve a nacer.
Soy como un gato bajo cielos rotos,
misterio en las patas, ternura y tempestad,
y si me miras lento, tal vez descubras
que ronroneo el amor aunque no lo sepa hablar.
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