Las almas gemelas se encuentran
porque guardan el mismo escondite.
No es el mundo quien las cruza,
es el corazón quien las llama.
Se buscan sin saberlo,
en cada abrazo que no fue,
en cada noche que dolió un poco más de la cuenta.
Y cuando se encuentran,
todo lo que faltaba deja de doler.
No hay mapas ni señales,
solo esa certeza que quema suave por dentro.
[Siempre fuiste tú]
Y en ese instante,
ya no existe escondite,
porque el hogar tiene nombre.
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