Sin discursos,
sin explicaciones largas,
sin promesas bonitas.
Son pequeños gestos
que cambian la forma en que miras a alguien.
Silencios que dicen
lo que nadie se atreve a admitir.
A veces no hace falta que te hablen distinto,
hace falta que actúen distinto.
Porque cuando alguien muestra quién es,
la duda se acaba
aunque duela.
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