Al principio todo es brillo: cuidado, palabra, mirada que sostiene.
Si ese brillo se apaga, queda un hueco.
Un hueco que duele, que pesa, que se llama ausencia.
Pero cuando el amor no se rinde, incluso en días difíciles,
ese hueco se transforma.
Se hace espacio para crecer, para entender, para quedarse.
Amar así no es fácil.
Amar así duele, tambalea, cuestiona.
Pero amar así…
también es lo más real que existe.
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