Temblor

Perdona si camino como si el viento fuera mío,
si no busco refugio en hombros prestados;
aprendí a cruzar el frío por dentro,
despacio,
sin testigos ni atajos.

Me sentí sola cuando el mundo se hizo ruinas,
cuando tragarme el llanto
era la única forma de seguir.
La noche era larga,
y decía mi nombre para no caerme.

Nadie sostuvo el peso,
nadie entró conmigo en la noche,
ni encendió la luz,
la encendí como pude,
con lo poco que me quedaba.

No hubo rescates bonitos,
solo mis propios gestos
evitando que me rompiera completa.

Y si hoy parezco dura,
no es distancia,
es memoria
y un cansancio antiguo por dentro.

Conozco el vacío
y sé volver de él,
aprendí a sostenerme sola,
temblando,
                  pero ya no camino pidiendo permiso.

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