Hay algo dentro de mí
que se ha quedado quieto.
que se ha quedado quieto.
Y no sé cuándo pasó,
ni en qué momento
empecé a mirarme
como si siempre me faltara algo.
Quizá me acostumbré tanto
a intentar comprenderlo todo,
a encontrar razones,
a buscar en mí las respuestas,
que no vi cómo, poco a poco,
dejaba de reconocerme.
Qué triste descubrir
que hay heridas que no solo duelen,
sino que también te enseñan
a dudar de quien eres.
Y ahora me siento aquí,
paralizada,
echando de menos a alguien
que sigue dentro de mí.
Sin saber cómo volver,
cómo dejar de sentirme insuficiente,
cómo explicarle a mi corazón
que no todo lo que perdí
fue porque me faltara algo.
Ojalá algún día
vuelva a mirarme
sin buscar todo aquello
que debería haber sido.
Y consiga entender
que no tenía que ser distinta
para merecer que me quisieran.
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