A veces vuelves en gestos prestados,
en silencios que ocupan
más de lo que deberían.
Es curioso reconocer tanto
y no tener ya dónde ponerlo,
aprendido a rompernos juntos,
pero separados.
El mar hace su ruido
y pone cada recuerdo
en su tamaño real.
Algunas historias no terminan,
se desgastan hasta parecer ajenas.
Queda la marca como sal en la piel
visible solo si sabes dónde mirar.
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